Las genealogías

 

 

 

 

 

He leído tus genealogías, Margo, y en los calores de un septiembre bochornoso he soñado con tu memoria y la memoria de tus padres y tus lejanos antepasados hasta el génesis si quieres, y sus palabras me ahogaban, me carcomían los restos, y yo me convulsionaba entre estertores y promesas, como quien encuentra al filo de la vida un amor desesperado. Porque de todas la formas imposibles me has devuelto un hilo más de la trama misteriosa de ese libro que, sabes, nunca escribiré, Europa y América, desde Ucrania hasta México, de Odesa al D.F, entre pogromos y revoluciones, entre recetas kosher y las pinturas de Rivera u Orozco, sobre las bambalinas del teatro yidish y bajo la poesía de tus contemporáneos hispanos, y aun la sangre barroca que templa tu prosa, tanto orden en el que depositar la suma de tus fragmentos que es la resta de mis deseos. ¡Qué bueno que te hayan editado! No sé si este país te necesitaba pero a mí me has roto. Margo amiga, gran dama de las letras mexicanas, excusa la familiaridad del trato pero así lo siento y no me apeo ya de la montura que me has forrajeado.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: